Una vez más se demuestra que la cacería de estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, sí fue orquestada por el gobierno federal de

Una vez más se demuestra que la cacería de estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, sí fue orquestada por el gobierno federal de

Ayotzinapa: sí fue el Estado

Ayotzinapa: sí fue el Estado

Ayotzinapa

Perspectiva Ciudadana por: José Alberto Morales

Una vez más se demuestra que la cacería de estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, sí fue orquestada por el gobierno federal de Enrique Peña Nieto, pues el proyecto educativo gubernamental pretendía extinguir las normales rurales del país por considerarlas semillero de guerrilleros, entre ellas la “Raúl Isidro Burgos” de Tixtla que ha sido la más aguerrida del territorio mexicano.

El Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, después de 82 años de vida, desapareció la normal rural “Luis Villarreal” de la comunidad El Mexe, cuando fue gobernador del estado de Hidalgo. Antes, en esa misma entidad durante el gobierno de Jesús Murillo Karam comenzaron a reducir la matrícula. Sí, Murillo, el mismo que construyó la “verdad histórica” del ataque atroz contra los normalistas. No fue fácil pero lo lograron. Quisieron hacer lo mismo con Ayotzinapa; mataron a tres estudiantes, desaparecieron a 43 pero no consumaron su objetivo. Hoy, la “Raúl Isidro Burgos” está más fuerte. Está más viva.

Nuevas investigaciones hechas por los periodistas Francisco Cruz, Félix Santana y Miguel Ángel Alvarado, expuestas en el libro “La guerra que nos ocultan”, revelan que el teléfono celular de Julio César Mondragón estuvo funcionando hasta el 4 de abril de 2015; siete meses después de que fuera asesinado, desollado y abandonado en el Camino del Andariego en Iguala.

Los periodistas descubrieron que el teléfono celular recibió una llamada el 17 de octubre de 2014 desde el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen); agencia de inteligencia que el gobierno federal utiliza para el espionaje. También documentaron que recibió llamadas el 23, 25 y 27 de octubre y el 1 de diciembre de ese mismo año, hechas desde el campo militar número 1 de la ciudad de México. El aparato también recibió mensajes de texto.

Los periodistas plantean que los asesinos de Julio César Mondragón, se quedaron con el aparato celular para realizar espionaje y dejan ver que sus verdugos pudieron ser militares, porque precisamente fue un militar el que dio aviso que su cuerpo se encontraba en el Camino del Andariego.

Además, echan por tierra lo que la Comisión Nacional de Derechos Humanos dijo sobre el desollamiento, en el sentido de que había sido la fauna del lugar la que arrancó la piel del rostro a Mondragón. Sin embargo, los investigadores afirman que la forma en que se hizo indica que fue a través de una técnica quirúrgica y que ésta se llevó a cabo todavía estando vivo.

Los autores del libro documentan que los normalistas nunca estuvieron en una batalla entre narcos y menos pertenecían a algún grupo como lo asegura la “verdad histórica”, pero que ellos eran el blanco y que desollaron a Mondragón para generar terror en los estudiantes.

Estas investigaciones refuerzan la participación del ejército en la cacería de estudiantes, pues conocieron los movimientos de los normalistas desde su salida de Tixtla, ya que fueron militares los que monitoreaban en los C4, por eso la negativa del Estado a que comparecieran ante el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Además, sus cuerpos bien pudieron ser incinerados en los crematorios militares existentes y por eso no hay rastro de ellos.

Y si el ejército actúo, tuvieron que tener la orden de la federación…

Nos leemos mañana, mientras Movimiento Ciudadano exigió a los inconformes con el gobierno de Felicitas Muñiz Gómez, respeto a la ley ante los hechos violentos que se han suscitado en la exigencia por su renuncia al cargo. Ojalá y Luis Walton Aburto mostrara su congruencia y contribuyera a que en Mártir de Cuilapan se aplique la ley a la alcaldesa que ha incurrido en nepotismo, desvió de millones de pesos en obras fantasmas y de enriquecerse con el erario público. Solo tienen que investigar el número de propiedades que poseía antes de llegar al Ayuntamiento. Aunque eso Walton lo sabe.

Contacto:

moralessantosjosealberto@gmail.com

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