La elección del 5 de junio fue el Waterloo de Manlio Fabio Beltrones. Este “dino” del PRI, que había logrado

La elección del 5 de junio fue el Waterloo de Manlio Fabio Beltrones. Este “dino” del PRI, que había logrado

Elección del 5 de junio fue el Waterloo de Manlio Fabio Beltrones

Elección del 5 de junio fue el Waterloo de Manlio Fabio Beltrones

Elección

Despejar por Misael Tamaño Núñez

La elección del 5 de junio fue el Waterloo de Manlio Fabio Beltrones. Este “dino” del PRI, que había logrado mantenerse vigente en política desde 1982, cuando asumió su primer cargo de elección popular como diputado federal; pasando por la gubernatura de su natal Sonora, que ganó en 1991, bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, hasta 1997.

Salvo un periodo de cinco años (durante el zedillato), en que se mantuvo como líder del CNOP, pero sin ocupar cargos públicos, Beltrones se dedicó a sus negocios privados, a través de una organización para el desarrollo que vendía servicios al gobierno federal, y a los gobiernos estatales.

El gobierno del panista Vicente Fox Quesada, que concretó la alternancia en el gobierno federal, representó para el sonorense la oportunidad de resurgir de sus propias cenizas. En 2003, Beltrones fue electo diputado federal, peldaño que lo llevó a la senaduría en 2006. Desde el Senado, Beltrones contuvo la política privatizadora calderonista. Pero en 2012, cuando volvió a la Cámara de Diputados, impulsó y validó las reformas estructurales del priísta Enrique Peña Nieto, tiempo en el cual se modificaron los estatutos del partido para eliminar la cláusula que especifica como “traición a la patria” la venta de los hidrocarburos.

Para Beltrones, su refugio fue el Poder Legislativo federal, sea como senador, sea como diputado federal, intercambiando una boina por la otra, a la par de su correligionario Emilio Gamboa Patrón.

Al interior del PRI, Manlio es cabeza de grupo. Comanda una legión de hombres rudos, y a la postre era uno de los presidenciables. Sin embargo, la elección del 5 de junio acabó con ese sueño, pues difícilmente el sonorense se levantará de la derrota que le asestó el PAN, en algunos casos aliado con el PRD. Él señala que la derrota en los estados no es atribuible propiamente a quien dirige el partido, aunque la selección del candidato sea importante. Más bien (y tiene harta razón), coincidió con el finado Luis Donaldo Colosio en el sentido de que lo que un gobernante haga, repercutirá en su partido. Y así sucedió con los gobiernos manirrotos de Veracruz, Chihuahua y Tamaulipas, por ejemplo.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas para Beltrones. El 23 de febrero de 1997 el diario estadunidense The New York Times publicó información en la que vinculó a Manlio Fabio Beltrones y Jorge Carrillo Olea (entonces gobernadores de Sonora y Morelos, respectivamente) con el narcotráfico. Tres años antes habían asesinado a Colosio en Tijuana y por alguna razón había sido Manlio el que llegó al lugar, y viajó con el acusado de ese magnicidio, en avión, hasta la ciudad de México. El reporte de la DEA Acusaba a los entonces gobernadores de proteger al narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, ya fallecido.

Este prieto en el arroz siempre siguió al sonorense, al punto de que entre la clase política se le conocía como “Don Beltrone”, parafraseando a “Don Corleone”, el personaje de la novela de El Padrino.

Lástima, porque Beltrone tiene talento, capacidad y arrestos para gobernar este país, sobre todo ahora que está envuelto en el caos y la violencia.

Durante su gobierno en Sonora, demostró cómo se saca adelante una economía débil, hasta convertirla en lo mejor. En menos de 6 años de su gobierno, Sonora se posicionó como primer productor del sector pesquero, de grano, algodón y uva. Hasta la fecha, nuestros paisanos de la Montaña se van a esa entidad del norte a trabajar como braceros. Sonora fue también el segundo productor de hortalizas y principal exportador de carne de puerco y de res. En el sector secundario el estado de Sonora se posicionó como el primer productor minero del país.

En el año de 1995 y mientras México decreció aproximadamente 7 por ciento del PIB, tras la crisis que se desató el 20 de diciembre de 1994, Sonora creció al 1 por ciento y obtuvo un superávit de mil 800 millones de dólares: una quinta parte del superávit total de la economía mexicana.

Fue una lástima que el Zedillato truncó la carrera de Beltrones, sobre todo por el Caso Colosio. Y si bien la alternancia lo ubicó como uno de los priístas más encumbrados, el sonorense no pudo limpiar su imagen, ni convertirse en el pegamento del partido. En 2012, para el triunfo de Enrique Peña Nieto, Manlio cedió su aspiración, optando por una diputación federal, tal vez en espera de una nueva oportunidad. Pero el presidente le tendió una trampa. Le ofreció el PRI, para sacar adelante la elección intermedia del 5 de junio, cuando se disputaron 12 gubernaturas, de las cuales el PRI sólo ganó 5. Y si bien el tricolor sigue siendo el partido que obtuvo mayor número de votos, no es suficiente para sostener un proyecto político como el suyo.

El lunes, Peña Nieto no llegó al encuentro de los jerarcas del PRI y de gobernadores. Manlio entendió el mensaje, y renunció.

Hoy el PRI, al igual que el PRD, está en manos de una mujer, a la que le tocará llevar a su partido a buen puerto, previo a la elección del presidente del partido, que habrá de comandarlo a la elección presidencial de 2018.

Sin Beltrones, la campaña priísta se torna insípida. No hay talla para enfrentar a López Obrador, y a la propuesta panista. Lástima.

Síguenos en twitter

Síguenos en facebook

Comments

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.