La inseguridad en Guerrero nada ni nadie la detiene. Diariamente crece como la espuma.

La inseguridad en Guerrero nada ni nadie la detiene. Diariamente crece como la espuma.

Evodio Velázquez: el alcalde “amoroso”

Evodio Velázquez: el alcalde “amoroso”

Alcalde “amoroso”

Perspectiva Ciudadana por: José Alberto Morales

La inseguridad en Guerrero nada ni nadie la detiene. Diariamente crece como la espuma. Las estrategias en materia de seguridad, han resultado todo un fracaso aunque al gobierno estatal no le guste que se diga lo que es evidente.

Al alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, le fue como en feria cuando expresó que fracasaron las estrategias para combatir la inseguridad implementadas por el gobierno estatal y la federación; declaración que hizo al pedir justicia por el asesinato del alcalde de Pungarabato, Ambrosio Soto Duarte.

Pero no se puede tapar el sol con un dedo y Acapulco es el municipio más violento del país; le siguen Tijuana, Baja California, Culiacán, Ecatepec, Guadalajara, Monterrey, Ciudad Juárez, Chilpancingo y Nezahualcóyotl.

Y hablando del alcalde porteño, el martes amaneció muy “amoroso”: “vengo a decirles que necesitamos unir fuerzas, la estrategia principal de seguridad debe de ser el convencer a la población que agarremos nuestra principal arma, el amor, el cariño por nuestra gente, por nuestra familia, por nuestra comodidad”, dijo el edil al acudir a la inauguración de los trabajos de “Martes de Mujer” en la unidad deportiva Jorge Campos, en Ciudad Renacimiento.

Y sí, lo que Guerrero necesita es amor, pero ese amor necesariamente debe venir de los representantes populares para con su pueblo. Si ese sentimiento existiera en ellos, México sería otro; no existieran los desvíos millonarios del erario público, no habría pobreza y miseria, no hubiera complicidad entre políticos e integrantes del crimen organizado.

Guerrero necesita que la clase política trabaje en la reconstrucción del tejido social, que se ocupe en la generación de empleos para los jóvenes que son presa fácil de las organizaciones criminales, que dote de proyectos productivos a las zonas más alejadas de la entidad y que invierta en salud y educación.

Muchos “representantes populares” tienen amor pero por el erario público y como vivo ejemplo tenemos a los ex gobernadores Rubén Figueroa Alcocer, René Juárez Cisneros, Ángel Aguirre y Zeferino Torreblanca Galindo, así como a los ex alcaldes Manuel Añorve, Luis Walton Aburto – que se quejó de recibir un Ayuntamiento en quiebra y cayó en lo mismo -, Mario Moreno Arcos – que en su primera administración reportó botes de basura en 10 mil pesos cada uno – y la que en estos momentos está de moda, Felicitas Muñiz Gómez, que se ha hecho de varias propiedades a partir de que llegó al poder en Apango.

Hasta el momento, el alcalde porteño no ha demostrado ese amor que dice es la mejor estrategia contra la inseguridad, más que el armamento del Ejército y la Marina. Evodio Velázquez no puede tener amor por Acapulco, cuando recontrató a policías que no pasaron los exámenes de control y confianza, y que además están vinculados con el narco, pues de esa manera expuso la integridad física de los acapulqueños. Eso no es amor. Eso es atentar contra su propio pueblo.

Ojalá el alcalde de Acapulco predique con el ejemplo y demuestre su amor por el puerto aunque esté de por medio su propia vida. Ambrosio Soto murió por amor a su municipio. ¿Se animará Evodio Velázquez a pesar del riesgo que eso implica?…

Nos leemos mañana, mientras detuvieron al ex alcalde de Mártir de Cuilapan, Crisóforo Nava Barrios, por los actos de violencia que se suscitaron en ese municipio para exigir la renuncia de la presidenta Felícitas Muñiz Gómez, a quien señalan de nepotismo y desvío de millones de pesos en obras fantasmas. ¿Y la justicia cuándo se va aplicar para la edil que se ha distinguido como depredadora del presupuesto público?

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